Daniel Abreau

Daniel Abreu (Santa Cruz de Tenerife, 1976) es coreógrafo, bailarín y director, y una de las voces más personales y reconocibles de la danza contemporánea en España. Su trabajo destaca por una profunda carga poética y emocional, y por un lenguaje físico de gran honestidad, en el que el movimiento nace siempre desde la necesidad interior y la verdad escénica.

Inicia su formación en Tenerife y, a finales de los años noventa, se traslada a la península para continuar su desarrollo artístico. En sus primeros años profesionales trabaja como intérprete con diferentes compañías y creadores, entre ellos Provisional Danza, dirigida por Carmen Werner, una etapa decisiva que marca su sensibilidad y su manera de entender la escena.

En 2004 funda la Compañía Daniel Abreu, comenzando un camino de creación propio que, con el paso de los años, se ha convertido en una de las trayectorias más coherentes y singulares de la danza contemporánea española. Desde entonces ha creado más de treinta piezas, construyendo un universo escénico muy reconocible, donde el silencio, la respiración, la fragilidad y la intensidad conviven en un equilibrio profundamente humano.

Sus obras han sido presentadas en teatros y festivales de prestigio en España y a nivel internacional, emocionando al público por la verdad de su presencia y la profundidad de sus propuestas. Entre sus creaciones más reconocidas se encuentran Perro (2010), Animal (2014), Venere (2015) y La desnudez (2017), obra con la que obtiene en 2018 el Premio Max al Mejor Espectáculo de Danza y al Mejor Coreógrafo, consolidando el reconocimiento a su trayectoria.

En 2014 recibe el Premio Nacional de Danza en la modalidad de Creación, otorgado por el Ministerio de Cultura, un galardón que subraya la solidez de su lenguaje y la profundidad de una obra que ha sabido abrir un espacio propio dentro de la escena contemporánea.

Paralelamente a su labor como creador e intérprete, Daniel Abreu desarrolla una intensa actividad pedagógica, impartiendo talleres y masterclasses en compañías, conservatorios y centros de formación en España y en el extranjero. Su manera de transmitir no se centra únicamente en la técnica, sino en la escucha, la presencia y la conciencia del cuerpo como instrumento de expresión y de verdad.

En escena, Daniel Abreu convierte el silencio en movimiento y la emoción en presencia, recordándonos que la danza, antes que espectáculo, es verdad.

Fotografía Viktor Stefano